Momo
De vez en cuando me acuerdo de la película Momo. La vi hace muchos años, siendo un chaval, y recuerdo lo extraña que me resultó, y sinceramente, pocos detalles mas. Entre esos pocos destaca uno: el banco del tiempo. Dirigido por unos tipos extraños que siempre fumaban puros, unos puros que después se supo eran vitales para ellos, hechos con el tiempo de otras personas. Gentes de un barrio humilde que vivían felices y tranquilos hasta su llegada, y que después estaban obsesionados con el tiempo, ahorrar tiempo, optimizar tiempo... Pero era curioso, que con todo cada vez tenían menos tiempo para ellos y menos felicidad, mientras que los banqueros del tiempo cada vez tenían mas. Este argumento que así contado no tiene pies ni cabeza lo cierto es que se parece mucho a nuestra sociedad actual, intoxicada de estrés y cortisol y obsesionada con las redes sociales. Y aquí es donde entra la película Momo. Son nuestros ladrones de tiempo, ese tiempo que es su mercancía. Buscan nuestra atención, y con ella nuestro tiempo y nuestros datos, y nosotros las alimentados generando contenido en busca de likes y siendo la audiencia de dicho contenido. Como bien han dicho otros: Si no pagas por un servicio, no eres el cliente, eres la mercancía. Y salvo algunas personas y empresas que realmente ganan dinero, el resto solo perdemos tiempo. Bien es cierto que hay contenido de calidad, y con una segmentación de temas tal, que es casi imposible no encontrar un canal con información realmente útil. Pero también es cierto que por cada canal o twitt, o tictoc, o lo que sea, con nivel, hay otros muchos que no son mas que pequeños gags que mantienen a la gente enganchada, uno tras otro, sin que generen algo memorable. En definitiva, Momo fue una alegoría del mundo que estaba por venir, y del que solo nos libraríamos estando en medio del bosque.Etiquetas: Momo, peliculas, reflexiones
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