viernes, diciembre 15, 2023

Momo

De vez en cuando me acuerdo de la película Momo. La vi hace muchos años, siendo un chaval, y recuerdo lo extraña que me resultó, y sinceramente, pocos detalles mas. Entre esos pocos destaca uno: el banco del tiempo. Dirigido por unos tipos extraños que siempre fumaban puros, unos puros que después se supo eran vitales para ellos, hechos con el tiempo de otras personas. Gentes de un barrio humilde que vivían felices y tranquilos hasta su llegada, y que después estaban obsesionados con el tiempo, ahorrar tiempo, optimizar tiempo... Pero era curioso, que con todo cada vez tenían menos tiempo para ellos y menos felicidad, mientras que los banqueros del tiempo cada vez tenían mas. Este argumento que así contado no tiene pies ni cabeza lo cierto es que se parece mucho a nuestra sociedad actual, intoxicada de estrés y cortisol y obsesionada con las redes sociales. Y aquí es donde entra la película Momo. Son nuestros ladrones de tiempo, ese tiempo que es su mercancía. Buscan nuestra atención, y con ella nuestro tiempo y nuestros datos, y nosotros las alimentados generando contenido en busca de likes y siendo la audiencia de dicho contenido. Como bien han dicho otros: Si no pagas por un servicio, no eres el cliente, eres la mercancía. Y salvo algunas personas y empresas que realmente ganan dinero, el resto solo perdemos tiempo. Bien es cierto que hay contenido de calidad, y con una segmentación de temas tal, que es casi imposible no encontrar un canal con información realmente útil. Pero también es cierto que por cada canal o twitt, o tictoc, o lo que sea, con nivel, hay otros muchos que no son mas que pequeños gags que mantienen a la gente enganchada, uno tras otro, sin que generen algo memorable. En definitiva, Momo fue una alegoría del mundo que estaba por venir, y del que solo nos libraríamos estando en medio del bosque.

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Te echaré de menos.

-Te echaré de menos- Unas sencillas palabras que a duras penas la costó pronunciar. -Sabes que siempre estaré- Puede que siempre estuviera al móvil, pero un emoji no sustituía a su sonrisa, ni un abrazo a veinte mensajes. -No estaré tan lejos, y siempre seremos amigos.- Dos mentiras juntas. O medias verdades, que al final no dejaban de ser mentiras solo que un poco aplazadas. La primera era cierta, el trabajo en otra ciudad que no distaba mucho era una buena oportunidad, pero bien sabía que después vendrían las obligaciones, la agenda y excusas, que harían que verle fuera tan difícil como si estuviera al otro lado del océano. Y la segunda ... para ella era algo mas que un amigo, un pequeño escarceo hacía unos años la hizo ver que ese amigo tenía algo mas, desde entonces llevaba un tiempo buscando la manera de llamar su atención, y eso había generado mas cercanía entre ambos, y una complicidad similar a la de una pareja. Era sólo cuestión de tiempo que un día se miraran a los ojos y viera su verdad, pero en lugar de eso ahora tenía que afrontar un alejamiento, que sabía de sobra sería definitivo. El nudo en la garganta no la dejaba decir nada, pero su mirada de ilusión por la oportunidad logró que esbozara una sonrisa, que bien sabía no era mas que una mascara con la que tapar unas lagrimas, que en cuanto diera unos pasos asomarían. -Mucha suerte- Un beso en la mejilla y con eso finalizó la conversación, o por lo menos alguna que ella pudiera recordar, pues si bien el grupo de amigos estaba haciendo senderismo por el monte, ella se sentía sola en medio del bosque.

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miércoles, diciembre 13, 2023

El precio de la soledad.

En una sociedad donde muchas cosas parece que se han de hacer como si de una lista de la compra se tratara, una es la de tener pareja, ya sabes, nacer, crecer, reproducirse y palmarlas. Pero como somos seres civilizados, las cosas no son tan fáciles, y toca estudiar, si es un carrera mejor, buscar pareja, la hipoteca, el gato, el niño y currar hasta la jubilación donde podrás disfrutar de lo trabajado, si es que tienes salud para ello. Pero volviendo al tema, que como siempre divago. La tarea de la pareja, y lo complicado que es estar solo. Por un lado esa pulsión de querer compartir la vida, y por otro todos los tópicos hacen que estar solo no sea fácil. El precio de la soledad no es sól algo figurado, tambien es algo monetario, raciones para dos, viajes para dos, etc, etc, que hace que para tener una vida normal (según los estándares) el desembolso económico sea mas alto, . Pero no es eso (o no solo) lo que me preocupa, es el precio anímico, las energías que hay que emplear cuando no se está bien y no hay un apoyo, por lo que llegado el momento se añora ese algo, desde el polvo de alegría, a la caricia de complicidad que dice mucho sin decir nada. Eso lo he pensado muchas veces. Pero últimamente también he reflexionado sobre el precio de estar en pareja, cual es el precio a pagar por quienes no quieren pagar el de la soledad. El atarse a una persona solo por estar, por no creerse lo suficiente para encontrar alguien mejor. Aguantar discusiones, solo porque es normal en la pareja, y recoger cable después del calentón haciendo ambos como que no ha pasado nada, como en la canción de Ismael Serrano. Mucho he echado de menos el roce de otra piel cuando he estado bien, y unos ojos que de verdad vieran las grietas que tenía dentro cuando a mi alrededor solo tenían ojos para sus propios ombligos, pero sinceramente, pago bien a gusto ese precio con tal de poder ser yo, de aprender a reconstruirme cuando es menester y tirar para adelante sin tener que renunciar a mí. En definitiva, creo que lo primero para que una relación sea sana es el amor y el respeto por uno mismo, gracias a eso puedes dejar a un lado lo que no te conviene en cuanto lo detectas, tal y como me pasó hace ya unos diez u once años. Unas palabras no sentidas habrían servido para continuar aquella relación. Simplemente un “lo siento cariño” para cerrar una discusión que no tenía sentido, pero que sirvió para quitarme la venda de los ojos con aquella persona, o como diría Marian Rojas, famosa psiquiatra, se me volvió a activar la corteza prefrontal. Podía haber sido un poco mas pragmático, y fingir un poco para ser como el resto y tener mi pareja, y ya de paso un poco mas de sexo, pero entonces habría tenido que pagar el precio de la compañía, de la no adecuada, y no estaba dispuesto, a sabiendas que tras ella la siguiente tardaría mucho, pero me pareció lo mas honesto, aún quedándome solo en medio del bosque.

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lunes, diciembre 11, 2023

El alma de los perros.

 No es la primera vez que me pasa, quedarme mirando a los ojos de uno de mis perros y preguntarle ¿Quien eres?. Hoy me ha pasado con las de mi hermano, y la sensación de estar con las que se nos fueron hace casi dos años ha sido muy fuerte, los caracteres idénticos, y la forma de actuar y obedecer, pues, si bien no es la primera vez que las paseo, no es algo habitual, y desde el primer día ha sido como si me conocieran de siempre, como si fuera un reencuentro, y es que aveces es lo que parece, que el alma del perro sabe como encontrar el camino de vuelta para estar junto a quien le cuido, y recuerda, no como nosotros, que en el caso de volver, no sabemos quien fuimos, y nos pasamos toda la vida aprendiendo de nuevo, mientras que el perro vuelve, y no me extrañaría que incluso algún alma decidiera volver como perro, aún con una vida mas corta, pues saben encontrar el camino y no tienen que reaprender, como el cuento del niño que dice tener la respuesta a porque los perros viven tan poco, y según el, es porque el perro ya sabe amar, y no necesita una vida tan larga, no como los humanos, que nos pasamos la vida aprendiendo.

Así que cuando veas como un perro mira a su dueño con cara de devoción, no solo te acuerdes de esa frase que dice: "quedate con quien te mire como lo hace tu perro". Piensa que o quien hay detrás de esos ojos, que están mirando mas allá del rostro familiar de su dueño, pues ellos son capaces de encontrar el camino en medio del bosque.

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